Camisa de mangas cortas, de mangas largas, chompa de rayas, de color entero.
Evo Morales, el líder supuestamente indígena de apellido español, ha dado su gira por el mundo sin pena ni gloria, pero dejando huella gracias a su vestimenta irrespetuosa, huachafa y de mal gusto. Gracias a ello ha logrado llevar su mensaje de pobreza, seudoindigenismo y, sobretodo, de rebeldía y falta de respeto por las instituciones.
Con el argumento del ultranacionalismo, de la nacionalización de los hidrocarburos, de los indígenas al poder, de los derechos de los pobres, etc., finalmente logró lo que quería: hacerse del poder por medio de la anarquía.
Así, vestido como obrero inició su gira por varios países llevando su mensaje ambigüo: el capitalismo estadounidense es enemigo, el europeo podría no serlo. Morales es un rebelde. Llegó al poder gracias a ello. Ahora tiene que seguir demostrándolo y lo pretende hacer con su atuendo.
La comunicación no verbal ha sido una herramienta eficaz de muchos políticos. Para ello cuentan con asesores de imagen y planifican cuidadosamente las fotos. Morales, no es la excepción. Vestido como cualquier hijo de vecino ha llegado ante el rey de España -el origen de parte de sus genes- y luego hizo lo mismo ante presidentes de otros países.
El mensaje es claro: “soy rebelde, insurrecto, irrespetuoso, indómito, humilde y por eso me eligieron. Yo hago lo que quiero. No respeto el protocolo, porque es de imperialistas. Yo tengo el gas y Uds. se mueren por él”.
Morales, usa un código occidental, como buen mestizo que es, pero pretende hacerlo aparecer como código indígena y que por eso, está disculpado. En realidad, lo único que demuestra el presidente electo de Bolivia es que, en primera, se esmera por faltar el respeto a las instituciones, mostrando su rebeldía y caudillismo anarquista.
Y, en segunda, que solo sabe vestirse como mestizo “aculturado por el imperialismo”, sin duda con jeans, y que no conoce la indumentaria indígena, pues no lo es. Morales viste como mestizo rebelde, no como indígena. Pretende dar una imagen de sencillez, pero el día de su juramentación recibirá la banda presidencial y una condecoración con brillantes de varios miles de dólares, aún vestido de manera austera.
En fin, todo vale para manipular a las masas.

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